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LOS ANIMALES NO PIERDEN TANTO
Qué desvío equivocado
elegimos alguna vez
oh, bestias insaciables
con el abandono de frutos
y manantiales
sin saber que eran
la inmortalidad.
Y los animales
que quieren ignorar
la inquietud del tiempo
y sus pesares,
esperan, arrinconados
por los hombres
cuya única certeza
es el conocer con espanto
que en el Misterium Tremendum
todo está perdido,
que palabras y amores
se disolverán en lo incomprensible
como las lágrimas
que guardamos
o vertimos en el océano.
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